Por Guido cuidemos a los que siguen abrazando esta pasión


A un mes de la muerte de Guido Falaschi, se oyeron muchas cosas, pasaron algunas cosas también y todo produjo un impacto más virtual que real, en el día a día del automovilismo nacional, el cual quedó totalmente desnudo, mostrando sus falencias más graves.

En su momento, pedimos, rogamos que la muerte de Guido no sea en vano. Con el correr de los días también quedaron expuestos aquellos que apuestan porque todo transcurra rápido y esto quede en el olvido, como ocurrió tantas otras veces.

Igualmente, se generó una corriente de cambio, un debate, una reflexión impostergable, necesaria porque vimos aspectos de nuestro automovilismo que son imposibles de sostener.

Las actitudes de algunos dirigentes también quedaron en evidencia. Los más cercanos al desastre, declarando y accionando con el único objetivo de salvar su imagen, con una batería de dichos y hechos que rayaron lo insoportable, para luego llamarse a silencio; un sepulcral silencio que aumenta el deseo de pedir una explicación cabal, profunda y para nada superficial como lo fueron las célebres “Fallar no falló nada” y Le tocó la bolilla maldita” esgrimidas sin una pizca de sensibilidad.

Por otra parte, hubo dirigentes que directamente se corrieron de la escena, como si la actividad no fuese la misma, como si el automovilismo no fuese el mismo. Quedó desnuda una vez más la inoperancia del ACA ante los desajustes de la ACTC, esa rebeldía que no respeta normas ni mandatos y que ya tuvo tristes resultados.

Los pilotos pasaron a ocupar el centro de la escena, porque de alguna manera hubo acciones que trataron de depositar en ellos toda la responsabilidad por lo ocurrido en el “Juan Manuel Fangio”. Párrafo aparte, como duele asociar el nombre del quíntuple a uno de los sucesos más tristes del deporte motor, por la conducta irresponsable de hombres del automovilismo que lejos están de rendir tributo y engrandecer la figura de quien nos dejó el legado más grande de nuestra historia.

Retomando, los pilotos pasaron a ser señalados y apuntados, se los responsabilizó y también se les exigió que tomen la posta para el cambio. En su momento supuse, lo confieso, que era lo correcto, que definitivamente los pilotos son los que tienen que producir el cambio, pero luego de reflexionar, llegué a la conclusión de que no es justo. No es justo responsabilizar hoy a los pilotos por todo lo que la dirigencia está haciendo mal, no es justo echar culpas sobre ellos, porque la autoridad deportiva no es clara con la forma de juzgar, ni tampoco actúa de manera correcta dándole el contexto acorde para el desarrollo de su actividad. No es justo cargar todas las tintas sobre los competidores, al fin y al cabo ellos son la parte más rentable del negocio, pero también el repuesto más barato para un automovilismo enfermo, contaminado por intereses que hicieron perder los últimos destellos de este deporte de caballeros.

Sí les pedimos a los pilotos que se hagan oír. Sabemos que ellos necesitan cierto respaldo para poder lograrlo, porque la maquinaria infernal de un sistema oscuro, los manda a cuarteles, acabando con sus carreras deportivas, aunque cada vez creo con mayor fuerza que hay vida automovilística más allá del TC.

Otro factor que quedó expuesto ante la muerte de Guido, fue de qué forma comunicó el periodismo especializado. Las voces se alzaron con fuerza y se llenaron cientos de páginas, horas de televisión y de radio, toneladas de bytes en la web y en las redes sociales, reclamando un antes y un después de lo que ocurrió en Balcarce donde fue imposible juntar tantas cosas mal hechas.

Pero también hubo espacio para un periodismo benévolo con los dirigentes, formando opinión desde otro punto de vista, tratando de servir a la causa para que esto pronto quede en el olvido y abrochar otra muerte a la maldita fatalidad, tal cual el deseo de muchos directivos, que buscan desesperadamente dar la vuelta de página, para no perder mas tiempo y volver a enfocarse en sus proyectos y negocios.

El periodismo también quedó expuesto y para bien del público, hay opiniones de todo tipo y desde todas las posiciones, los que hablaron mas, los que callaron mas, los que criticaron con el animo de aportar, los que criticaron sin sumar y los que directamente no criticaron todo lo que hubo de malo aquel fin de semana del 13 de noviembre.

La gente, hoy ya no compra nombres, ni programas y por ello, con el uso de las redes sociales básicamente, también se hace escuchar y eso es saludable en medio de tanto dolor. El periodismo ahora tiene una respuesta inmediata, ante una opinión vertida, la gente interactúa y esa es una herramienta que se debe valorar en su justa medida porque ya no resulta sencillo mirar para otro lado.

En su momento, Gabriel Furlan, Juan María Traverso y otras personalidades del deporte motor salieron a cuestionar duramente los hechos de Balcarce. Se pueden cuestionar algunas formas, pero muchos de aquellos dichos estaban a la vista. Vimos que algunos trataron de quitarles entidad a estas expresiones, otros directamente los atacaron tratando de correr el foco de esos dichos, argumentando disputas personales y otros directamente los ignoraron, sin darle jamás la oportunidad de ampliar sus dichos. Esto la gente también lo vio y por eso cada cual hace su lectura.

Furlan en su momento dijo “Balcarce no es seguro, el de Canapino no será el único accidente este fin de semana” Después de la muerte de Guido fue atacado o ignorado y solo unos pocos le permitieron expresarse.

Traverso a su manera, siempre polémico, dijo “A Guido lo cargaron a una morguera no a una ambulancia de alta complejidad como dijo el Dr. Balinotti” y eso también quedó a la vista de todos en las imágenes de televisión. Hubo quienes lo atacaron a Juan María, le quitaron entidad a su frase, pero no fueron más allá. En algunos casos fue más sencillo atacar a Traverso antes que dar por cierta su versión, ya que todos vimos que a Guido lo subieron a un furgón.

El hecho sirvió mas para atacar a Traverso por su vinculación con la Asociación Argentina de Volantes y su supuesto “interés” por un negocio, pero más allá de eso, los mismos que defenestraron a Traverso, fueron los mismos que no cuestionaron y fueron condescendientes con el Médico Rescatista, después de las barbaridades que declaró.

De todas formas, es saludable ver que hay tantas opiniones, que cada cual expone la suya, dejando en evidencia no solo su punto de vista sino también su posición y como siempre, la gente sabrá valorar.

Otro punto saliente de este tiempo fueron los homenajes a Guido. Hubo muchos, emotivos y que se hicieron sentir como el del Top Race, pero también hubo silencios que se hicieron notar. En fin, el automovilismo desnudó sus pasiones y sus miserias. Por ejemplo TC2000 prefirió no hacer alusión a la muerte de Guido, como si la vida de un piloto que se formó en una de sus categorías escuela no importara nada. Un irrespetuoso minuto de silencio fue apenas el homenaje de compromiso, algo que también generó mucha tristeza, de igual manera que el pedido de una persona al Sportteam, para que el Fluence de Guido no esté a la vista en los boxes de Paraná. ¿Será que no quisieron asociar la marca a un joven fallecido? Resulta extraño porque estaba anunciado en la prensa que el equipo haría un homenaje con el auto presente en el box. Sin embargo, por el pedido de un señor influyente en la marca, el team tuvo que ofrendar un reconocimiento íntimo, casi sin prensa ni público, el sábado por la tarde y luego guardar, o esconder el auto en el semiremolque, muy a su pesar.

Ese mismo día y en un zonal de tierra en Las Parejas, un centenar de pilotos de karting, ofrendaban un sencille, humilde pero emotivo homenaje a Guido y allí estaban sus padres recibiendo sinceras muestras de cariños. Ese día quedó claro que más allá de no contar con la parafernalia marketinera del TC2000, el karting mas humilde de todos, el de la tierra, supo ofrendar a Falaschi con su corazón.

De todas maneras el automovilismo es tan fuerte y generoso que guarda un lugar para todos y para muestra, basta lo que ocurrió recientemente.
Victor y Graciela publicaron una carta abierta, donde expresaron su dolor y anticiparon que apelarán a la instancia judicial, para pedir las explicaciones que nunca llegaron por la muerte de su único hijo. Ante esto, hubo gente que de una manera increíble, se animó a cuestionar el tono y el fin de la carta de estos padres destrozados por el dolor. Intentando cuestionar si fueron los padres o un abogado el que escribió, como si eso cambiara las cosas. ¿Cómo alguien, que nunca abrazó a estos padres, puede animarse a cuestionar de qué forma ellos canalizan el dolor?

Guido ya no está entre nosotros desde hace un mes. El automovilismo debe saber leer todo lo que pasó, para que no vuelva a ocurrir. Llevará tiempo y habrá momentos donde parecerá que triunfarán los que buscan guardar todo en el libro de los hechos fatales y dar vuelta la página, pero mientras haya gente que sueñe con un automovilismo mejor, más seguro, limitando el riesgo solo a la actividad y no al contexto, mientras haya dirigentes y profesionales que honren su función, siempre habrá una esperanza de que Guido sea recordado como el piloto que, a costa de su vida, produjo un cambio necesario en el deporte motor. Si eso no ocurre, todos habremos fracasado y solo tendremos que esperar la próxima muerte en las pistas, no por el riesgo del automovilismo en sí, sino por la ceguera de correr a toda costa, siguiendo determinados intereses.

Finalmente, es importante señalar que la muerte de Guido no debe quedar atrapada en una guerra de entidades que no se hablan ni se escuchan. Tenemos que pedir por la unión, perdir porque los responsables se hagan cargo de todo lo que está mal hecho. También se trata de sumar, empujar todos juntos, por la memoria de Guido y de tantos otros que se nos fueron de este mundo, haciendo lo que mas amaban. Ellos, desde el cielo nos reclaman que cuidemos a los que siguen abrazando esta pasión.

Mauricio Gallardo “Damon”

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